Atari, el reino de los cuadrantes. Capítulo 3.

Si Beowulf hubiera tenido que seguir una hora más escuchando a Pwyll admirar cómo las vetas de las rocas explicaban la historia de Atari, como el agua había creado la red de túneles o los treinta nombres que existían para cada pez que asomaba en el canal, según la dureza o el metal de sus escamas, Circe habría tenido que esforzarse para sanar al hombre jabalí de nuevo.